Abril y Mayo: OBSERVANDO NUESTRO ENTORNO


Poco a poco vislumbramos las puertas de Abril. En el invisible fluir del tiempo se prepara el primer plenilunio de esta primavera y en el silencio de la noche, frente al crepitar del fuego de mi chimenea, dejo que la imaginación vuele como las pavesas y sueñe, con la vivacidad de las llamas, en un viaje que parta del centro de la tierra y remonte hasta los confines del sistema solar para contemplar, con esta febril locura, los distintos elementos que conforman nuestro planeta y su relación conmigo. Quiero vivenciar como la obscuridad, el siseo de los palos, la lumbre de las ascuas, y los aleteos de las llamas, se tornan varitas mágicas que muestran relaciones insospechadas entre los elementos y el hombre solo perceptibles en un estado de alucinación y casi demencia, o por mejor decir, de plena claridad en el pensar y de exquisita distinción en el conocimiento.

Me sumerjo hasta lo más profundo, hasta el punto cero. Allí está el núcleo de la tierra donde solo se encuentra la masa impenetrable de Hierro y de Níquel sometida a calores tan ígneos y tan fuertes que solo unas gigantescas presiones de inimaginables atmósferas impiden que los metales se derritan como mantequillas. Este es el lugar donde ninguna conciencia humana puede atisbar luz porque estamos muy por debajo de ella, en el mismísimo corazón del subconsciente más negro. Es como si anduviésemos hurgando en el interior de los huesos más compactos de nuestro cerebro: masa férrea, subconsciencia absoluta, dominio de entidades incógnitas que gobiernan estos mundos mistéricos donde nada esta aun manifestado. Hierro, presión, obscuridad y fuego, el atanor perfecto para que los influjos invisibles del Sol se puedan transformar en el Ser ígneo que dirige la vida oculta de nuestro planeta.

En estos submundos, cuya vida es de incomprensión total y de silencio absoluto, la imaginación enmudece y absorta en su mutismo se ve absorbida por una fuerza de gravedad tan intensa que se engulle a sí misma para inmediatamente devolverse y emanar, transformada en fuerza centrípeta que comienza a emerger insignificante en el mismo momento de la deglución.

Absorbida y arrastrada por ese torbellino cónico, la fantasía tiende a escaparse de tanta negrura dejándose arrastrar por la incipiente corriente que impulsa hacia fuera. Busca el exterior derramado de la corteza terrestre pero aun, antes de salir del espacio que constituye la endosfera, corta la capa intermedia (algo menos densa que el núcleo pero a la vez infinitamente obscura) sobre la que se acuesta el manto del SIMA.

Viajando por estas profundidades (que en determinados lugares geográficos constituyen el suelo de las simas más profundas del abismo oceánico), me encuentro con la sílice y el magnesio interpenetrados en forma de silicatos ferromagnesiados, e imaginativamente, con lo nuevo y con lo de atrás, construyo una chimenea volcánica que sube en una escalera de elementos de dentro a fuera, de más a menos presión, de mayor calor a menos que serian: Ni y Fe (para el núcleo) Fe y Si ( para la capa intermedia) y Si y Ma para la ultima capa de la endosfera.

La curiosidad me retiene en este límite y…¡¡¡¡Oh, sorpresa !!!!. ¡No estoy atrapado en una zona solidificada hasta el extremo, pétrea e impenetrable, sino que más bien me veo dentro de una capa gelatinosa densísima, es cierto, pero con la elasticidad suficiente como para permitir que sobre ella se deslicen los continentes que componen la litosfera!. Esta masa rocosa (que es la tierra en la que todos vivimos y que vemos una veces y otras no vemos porque se hunde hasta una profundidad de más o menos 15 Km.), se desplaza sobre el magma interior (donde me encuentro) con velocidades infinitesimales pero imparables, con trayectorias aparentemente, medibles y observables y con efectos, casi predecibles. Aunque en estas “aparentemente y casi” es donde se esconden los misterios.

Es como si ya estuviésemos discurriendo por esa capa limite del subconsciente profundo del alma sobre el que los acontecimientos externos de nuestras vidas se deslizan sin advertirlo como patinadores sobre una pista de hielo muy trillada cuyas huellas de alguna manera condicionan nuestras actuaciones..

Sin ninguna razón aparente relaciono ese mundo con en el resto del sistema óseo donde la vida sigue su curso totalmente al margen de la conciencia pero gobernada por la Voluntad de ese Algo Invisible que regula y dirige nuestros andares. Aun ni siquiera oteamos la conciencia del tiempo y en esas interioridades parece que tampoco se transmutan las cosas, tal es el grado de equilibrio entre las diferentes fuerzas. Todo está en el punto cero de la balanza: Calor máximo, si, pero sin llegar a arder, presiones infinitas, si, pero sin que nada se derrita, conciencia, si pero solo engullidla en sí misma. Todo cuanto aquí existe se encuentra expectante, como esperando que algo se rompa, y ese será el punto que despierte el tiempo y que desencadene como impulso centrípeto que mueva los continentes

Si hay algo misterioso, algo oculto y lejos del alcance concienciar del hombre y de sus sentidos físicos son esos mundos tan profundamente subterráneos y misteriosos de los que solo el dolor nos da cuenta de su existencia. Parece que allí, en lo profundo del núcleo y en el interior de los huesos, solo hay cabida para la voluntad regente de la tierra que desde el Sol penetra hasta esas incógnitas obscuridades transformada en fuerzas electromagnéticas que impulsan los continentes y de gravedad que todo lo fija en el centro pero con tal equilibrio que ambas permiten la vida de cuanto se mueve sobre la corteza.

Llega un momento que ni siquiera la imaginación puede resistir más en la endosfera y se ve impulsada a salir de ahí, a buscar aires nuevos en esta formación de tiempo y espacio, que es la corteza terrestre. Inmersos en la corriente de lava del Volcán salimos hacia la superficie de la tierra atravesando toda la litosfera y nadando entre las aguas que cubren las tres cuartas parte de cuanto habita a mí alrededor.

Dentro de mí y rodeándome siento el calor, pero en el exterior contemplo la tierra, el agua y la luz atrapados en el aire que todo lo envuelve. Si me centro en la tierra y el agua aparecen ante nuestra vista un conjunto de materiales ligeros principalmente silicatos de aluminio que se deslizan sobre el fondo viscoso que ya he dejado atrás.

Ahora ya estamos sintiendo y viviendo en el espacio. Aquí, el primer objeto visible surgido en sus entretelas aparece como consecuencia del rozamiento de dos velocidades diferentes: la del espacio igual a la de la luz y la de las partículas surgidas en sus repliegues que no pueden aguantar tales aceleraciones. Esto es el espacio y lo cuerpos en el forjados

Mas si seguimos indagando dentro de la corteza, recién formada, nuestra propia observación nos lleva a encontrarnos con el efecto del tiempo ya que los componentes de este suelo emergido (O, Si, Al, Fe, Ca, Na, K y Ma,), raramente se sitúan sueltos e independientes sino que, lo más frecuente, es encontrarlos formando combinaciones entre las que destaca por su abundancia, los diferentes modos de combinarse el Oxigeno.

Al combinarse, en la corriente del tiempo, oxigeno con Si, da lugar al llamado Anhídrido silícico o sílice que combinados con el agua producen los Ácidos; mientras, en la otra vertiente de los materiales, al combinarse el oxigeno con los metales se producen óxidos que con el agua se resuelve en bases y al combinarse estas bases con aquellos ácidos, (según la ley de acido mas base igual a sal más agua y estamos cerrando el ciclo) se originan los silicatos que es lo más abundante en la corteza terrestre que exploramos; aunque también podemos encontrar sulfuros, sales aleganadas, carbonatos , sulfatos,… etc. Evidentemente todas estas combinaciones requieren tiempo y la acción constante de la luz y el calor en el interior de ellos y la presencia y contacto perfecto entre la tierra y el agua.

Más si deambulamos por la realidad exterior no solo nos encontramos ya con la tierra y el agua emergida, sino que además tropezamos con la Vida como un regalo del espacio, de la luz y del calor que ha sido recogido por los elementos de la tierra que en esos momentos estaban adecuadamente desarrollados para recibirla. A cuantos la recibieron ella les dio poder para convertirse en materia viva por lo que, con el correr del tiempo, en la corteza terrestre aparecieron las primeras hojas verdes que más tarde llegaron a ser madera. La Vida como un cósmico horno alquímico ha recogido en su interior minerales, agua, luz y calor y los ha fraguado y nos ha regalado el reino Vegetal que se levanta ante nosotros, venciendo la gravedad, moviéndose por sí mismo, avanzando hacia el cielo y cautivando nuestro asombro.

Este asombro me devuelve de nuevo la visión hacia el interior del alma humana y aquí me descubro recurriendo el mundo de la inconsciencia que es donde se desarrolla el rio de la vida que transcurre por debajo del mundo animal y muy por debajo aun del hombre. Sin embargo, es este un estrato más cercano a nuestra luz anímica y por eso, si buceamos en el con determinación, podemos encontrarnos con antiguos recuerdos que parecían perdidos y con las leyes de la Vida que a simple vista eran desconocidas.

Busco algo que me aclare la naturaleza de estos dos planos de conciencia en el mundo de mi cotidianidad y siguiendo las enseñanzas de Steiner se me ocurre compararlos con el mundo de los sueños. Allí en la Endosfera es como si viviésemos permanentemente en el mundo del sueño sin ensueños, en lo más profundo, todo existe, pero yo no tengo conciencia de nada. Aquí en el campo de lo vegetal es como si hubiese penetrado en el mundo de los sueños con ensueños. Apenas tengo conciencia de ellos pero algo de luz puedo atisbar en sus imágenes.

Luego, busco el recuerdo y reflejo, de toda esta corriente de vida vegetativa dentro de mí, en los componentes de mi cuerpo físico y lo encuentro actuando, sumergido en la misma corriente de inconsciencia, a través del maravilloso funcionamiento del sistema glandular. En efecto, él con sus encimas permanentemente en movimiento acude, (sin que mi conciencia lo perciba en lo mas mínimo dentro de la vida ordinaria), para avisar a cada órgano de lo que necesita hacer para vivir en el plano vegetativo, esto es para que mi cuerpo crezca, se reproduzca por medio de lo que le es dado y solo de lo que le es dado y así continúe hasta que deje de vivir…….

Pero con esto y el correr del tiempo dentro del espacio y de la expansión del espacio dentro del tiempo hemos entrado ya en el imperio de la primavera. Estamos ya en el mes de Abril, ha pasado la Semana Santa y tras la Resurrección, toda la tierra me invita a parar y a recrear mis sentidos para desde allí poder reencontrarme en el estudio de cuanto me rodea.




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La Fuente


Debajo de tu casa,
enterrado,
está el mapa.

Debajo de tus ojos,
casi dormida,
está tu alma.

Decide cada mañana
alterar el mundo...
pero no pretendas
cambiar la química
de la fuente
que sabe el camino
que lleva:

a lo más profundo.


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Por las veredas de Marzo: ANTE EL RESURGIR – Segundo –

BUSCANDO EL ORIGEN



Y caminando, caminando por las veredas de los días de Marzo llegamos hasta el 21 y la tierra alcanza el lugar del espacio donde los humanos hemos colocado el inicio de la primavera porque las horas de sol se igualan con las horas sin él. Como ya es tradicional en mi, esta mañana he subido al cerro para contemplar la salida del Sol.

Cuando salgo de casa todo es obscuridad y silencio. Estamos en luna nueva y la noche es muy cerrada. Me interno en el campo tanteando el sendero con los pies y cuando desaparecen los resplandores del alumbrado público apago la linterna y observo poco a poco la obscuridad.

Todo a mí alrededor es negrura. Es como si un telón hubiese caído entre mí y las cosas externas y todo hubiese desaparecido a mí alrededor. Apenas se distinguen los bultos de las piedras y arboles más cercanos. Incluso la misma sensación de espacio se queda reducida a unos pocos metros.

¿Donde está todo lo que el día me muestra? Me pregunto. …Y yo se que esta ahí, aunque no vea su realidad física. Mentalmente discurro y entiendo que todo podría desaparecer a mi alrededor y mañana cuando salga el sol, si es que sale, puedo encontrarme con una desolación total, incluso puede ser absorbido en sí mismo hasta el espacio, pero frente a esta elucubración mental yo se anímicamente que eso no sucederá jamás. Incluso me sonrió interiormente ante semejante imagen porque estoy seguro de que no sucederá nunca, y esta seguridad no solo me la da la experiencia de los cientos de despertares sino que mi propia conciencia me lo dicta.

Entonces ¿Donde está todo? En realidad todo lo llevo en mi conciencia. Aunque de repente hubiese perdido todos los sentidos que habitualmente me sirven para hacerme una imagen del mundo, a pesar de todo eso todo estaría en mi conciencia y es mi conciencia la que me permitiría recrear el mundo si todo empezara de nuevo.

Esta imagen me hace volver más atrás en el tiempo: ¿Donde estaba todo antes de la primera salida del sol? ¿ Que había en aquella primera noche cósmica?... y por analogía me respondo, en realidad no había nada, solo el ser y la conciencia de ser; o de otra manera: Las mil infinitas posibilidades de existencia concentradas en la conciencia y el espacio donde todo eso se puede realizar; o también: la semilla de todos los cosmos posibles como conciencia y el ser , espacio o materia donde todo eso se puede actualizar; o lo que dirían algunos físicos modernos: una vibración, o un movimiento, el tiempo como conciencia y una partícula primigenia como única realidad de ser ya plasmada…..

Trato de contemplar todo esto con mi linterna apagada, sentado en el borde del camino, con los pies colgando en el barranco y en el silencio mental de la noche, la memoria me repite aquellas palabras que de pequeño recitaba una y otra vez en los finales de todas las misas:

IN PRINCIPIO ERAT VERBUM, ET VERBUM ERAT APUD DEUM, ET DEUM ERAT VERBUM. HOC ERAT IN PRINCIPIO APUD DEUM…….

Yo entonces no sabía lo que significaba todo aquello, pero lo que si sabía era que al recitar estas palabras, el oficio estaba terminando y, en aquel entonces, una alegría crecía por dentro, como, en esta noche, el recuerdo me trae al alma complacida la sonrisa.

En el principio existía el Verbo, la Palabra, Esto es la conciencia que dice “¡Hágase….!”… En el principio… Pero si es en el principio quiere decir que tuvo un comienzo…. Mas si comenzó ¿ Que había antes de ese principio…? Para contestar está la siguiente frase: EL VERBO ESTABA JUNTO A DIOS… Luego Dios existía primero, o sea antes del principio. Y ¿ qué puede haber antes del principio?.. ¿ qué es aquello que no tiene principio?.... La eternidad, el Ser eterno…. Luego puedo concluir que la eternidad es Dios,… pero como si el texto supiese esa conclusión añade:

Y EL VERBO ERA DIOS, … ¿ Qué diferencia hay entre el dios de la segunda frase y el de la tercera..? En la segunda Dios esta antes del principio, en la tercera El verbo se identifica en la existencia como un Dios . Pero en la cuarta frase como para sacarnos de dudas o para en revesarlo más añade: ESTO EXISTIA EN EL PRINCIPIO JUNTO A DIOS… Con lo cual no me queda más remedio que pararme a recapitular:

Vuelvo al principio: Y en ese principio encuentro un Dios que existía de antes, y que es la Eternidad al que podría significar como ABSOLUTO. Luego llega el principio donde surge el dios como SER y el VERBO como Dios de igual envergadura que el anterior. Ahora me acuerdo de la enumeración de Plotino: SER, INTELIGENCIA Y CREACION y la comparo con la que estoy tratando y obtengo: El ser o uno como primer Dios surgido de lo Absoluto, la Inteligencia como el Verbo y la Creación como resultado de la unión de ambos… y el texto que estoy contemplando añade: TODAS LAS COSAS FUERON HECHAS POR EL Y SIN EL NADA SE HIZO DE CUANTO FUE HECHO. Evidentemente se está refiriendo al Verbo , pero como ese verbo era igual a Dios, podemos concluir que entre el Dios que hemos denominado SER y el VERBO ( inteligencia ) se formaron todas las cosas.

Pero en mi pobre discurrir humano una parte de mi cerebro quiere aclararse y estructurar los conceptos de la mejor manera posible para que cada uno ocupe su lugar y le pregunta a la otra parte de mi cerebro, la intuitiva, la que todo lo ve de un golpe sin importarle las aclaraciones, ni los departamentos:

La intelectual pregunta: ¿Que contenido das a lo Absoluto?

El intuitivo responde: Contenido ninguno y todo. El Absoluto es Nada y todo a la vez. Pero todo cuanto existe y puede existir con todas las formas imaginables y no imaginables.

El intelecto lógico: Pero Nada es ausencia de realidad ¿cómo dices que es todo?

El Intuitivo: Porque es Nada de manifestación: ni espacio, ni tiempo, ni existencia, nada de nada manifestado , por consiguiente es pura potencialidad indefinida de donde nada puede salir ni entrar porque continuamente permanece en un equilibrio absoluto y por lo mismo en realidad es el origen generador de cuanto es y puede ser. Sería como el cero que no tiene principio ni fin donde solo existe vacio de formas y plenitud de potencialidades.

El intelectual:… ¿y entonces Dios?

Intuitivo: Dios es el SER. O la concreción de la esencia como primera manifestación o concreción o partícula de substancia absoluta dentro de lo absoluto ya en forma de punto. Un punto inmenso ( no en tamaño sino en contenido natural) porque es el origen de cuanto existirá, a la vez vacio porque siendo lo que fundamenta todas las formas no puede contener ninguna, Lo contiene a todo, está en todo pero en si no es nada

Intelectual:… ¿y… el Verbo…?

Intuitivo: El verbo seria la conciencia, el Logos creador, la palabra, la imagen de todos los seres. Aquello que dice hágase…y concreta cada cosa y las hace existir. Lo que trae a la existencia…

Intelectual: ja, ja, ja, estás jugando con las palabras y parece como si estuvieras hablando de substancia que se manifiesta en esencia y existencia y siguieras el juego de Aristóteles en cuanto a los conceptos, pero al menos este filosofo lo concretaba mas y mas y hablaba de que para la Existencia de cada cosa se necesitaba la conjunción de Materia y de Forma…

Intuitivo: bueno,… ¿si eso te sirve? También puede ser, Todo está en todo, o como decían los egipcios: Así es arriba como es abajo….

De repente el vuelo de una corneja entre las dos luces me trae a la realidad. Empiezo a distinguir las figuras de los objetos más cercanos y los perfiles de los cerros más lejanos. La claridad comienza a bañar las laderas del monte y los caminos se perfilan como listas blanquecinas de polvo. Me levanto y continúo subiendo hasta el rellano de la era donde esperare la salida del Sol

Poco a poco el silencio del campo se llena de los sonidos del día y los diferentes trinos de pájaros, el opaco rumor del rio invisible que sube desde lo hondo, el vibrar de la brisa, el ajetreo de las ramas de los olivos se perciben como mensajeros del día. Me imagino la tierra girando sobre sí misma en busca de la Luz y veo a mi valle dándole la cara al sol que permanece estable en los espacios siderales.

Me distraigo unos momentos buscando el rincón adecuado, (resguardado del fresco pero desde donde se vea el horizonte) y al mirar de nuevo me doy cuenta de que el tiempo corre y la claridad se acentúa. Es una claridad sin sombras y los paisajes aparecen aun como lienzos donde apenas se distingue relieves más allá de los cien metros. Solo la costumbre te hace ir adivinando los nombres de las diferentes plantas….

El horizonte se ha llenado de colores. Al fondo aparece la lista de plata del rio como una estela que serpentea entre los bancales. Vuelvo a repasar el paisaje donde ya se ven los olivos frondosos, los palos de higueras blanquecinos, las dúctiles retamas y las mil hierbas de mí alrededor. El brillo aumenta y de repente como impulsado por una barita mágica todo comienza a refulgir y el primer fulgor seguido de un incipiente punto blanquecino se dibuja por detrás de la raya de la montaña que se recorta contra el cielo. El fulgor aumenta como si le quitaras las vendas a la única bombilla de la habitación, El disco solar esta ya casi entero ante la vista y a mi alrededor aparecen las primeras luces y con ellas las primeras sombras. Ahí está ya la dualidad.

Una vez más repaso los espacios de mí alrededor por donde ya brilla la luz y todo lo veo a la perfección, ya se distinguen hasta las piedras del camino. Todo está ya en el lugar y en la forma exacta que le atribuye la rutina de mi conocimiento. El orden vuelve a imperar en el tiempo. De nuevo caminamos por la realidad física hasta que nos encontremos con la luz del nuevo ocaso que vendrá donde otra vez, todo, volverá a comenzar…. En el principio existía el Verbo, y en el final seguirá existiendo el Verbo y ese Verbo estará en Dios y detrás de ese dios Ultimo que hemos llamado Ser nos encontraremos con el absoluto que a todo y a todos nos acoge.



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